
Oscar Stagnaro es quizá uno de los músicos peruanos más reconocidos de este momento, pero paradójicamente no es tan conocido en Perú al menos por aquellos no inmersos en el mundo de la música. Stagnaro viene tocando desde hace más de 20 años como bajista en la banda de una de las eminencias de Latin Jazz en el mundo, el Cubano Paquito de Rivera. Además es profesor de la prestigiosa escuela de música de Berklee en Boston Massachusetts, en donde enseña también Latin Jazz a sus talentosos alumnos. Doy fé que es un músico incansable ya que estamos trabajando algunas videos de él para esta página. Por ello he tenido la suerte de asistir a varios ensayos en semana y fines de semana en donde he sentido la intensidad, foco y trabajo que Stagnaro y su grupo de músicos profesionales ponen en cada entrega. Los músicos hacen hablar a sus instrumentos como si fuera una voz paralela y mágica. A Oscar lo he escuchado más tocar que decir palabras. Creo que no lo conozco más que por sus canciones y por la dedicación que tiene a su trabajo. Lo he perseguido incansablemente para sacarla una entrevista que complemente las horas de video en la que lo tenemos haciendo música, pero a cada pedido siempre me ha dicho ¨ven que tengo ensayo a las 7.00pm¨ o algo por el estilo. Finalmente, nunca hablamos, sólo pude filmar los ensayos y presentaciones. A veces me pregunto si alguna vez se aburren de tocar, si no querrán mandar todo al tacho, si no pasarán un mes viendo tele u haciendo origami. Pero cada vez que los veo en el escenario, pareciera que tocaran por primera vez, divertídisimos, risueños, pasándola bomba, como niños grandes con juguete nuevo. En el concierto de ayer en el Jockey Club del Perú, Rivera le hizo un generoso homenaje como un querido amigo, gran músico y compositor que ha afectado profundamente su vida y sus melodías. La gente aplaudió a gritos. No es poca cosa tal reconocimiento.
Su hijo Paulo Stagnaro, también de Berklee y en sus 20s, es percusionistas en la misma orquesta, y tiene ya un premio Grammy a su corta edad, (junto con su padre que acumula muchos tantos) por el último disco que hiciera de De Rivera con distintos ritmos latinos. El día de ayer tanto padre como hijo tocaron la ¨Flor de Canela¨ en bajo y percusión, con Rivera al clarinete. El momento fue mágico e inolvidable para un testigo y observador como yo, que sabe poco o nada de música pero que si se precia de identificar la pasión más pura y genuina cuando la ve.


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